El producto se introduce en una tolva de alimentación, desde donde es impulsado al interior de una tubería mediante una corriente de aire generada por una turbina. A lo largo del recorrido, el flujo de aire mantiene el producto en suspensión, permitiendo su transporte hasta el punto de descarga. En el extremo de la instalación, un depresor (o separador ciclónico) separa el producto de la corriente de aire, descargándolo por la parte inferior hacia la siguiente fase del proceso, mientras que el aire es evacuado por la parte superior. El sistema se dimensiona en función de la distancia de transporte, el caudal requerido y las características del producto.