El producto entra en la cribadora con varios pisos de garbillos con orificios de medidas determinadas para realizar su correcta separación por tamaño.
Una vez ha avanzado por la criba, el producto se dirige a la salida correspondiente a su tamaño donde antes de dirigirse a la máquina siguiente, un sistema de aspiración separa las partículas más ligeras que pueda contener. Estas partículas son conducidas por diferentes canales hacia las bocas de salida laterales.
Dependiendo del canal por el que circulen, éstas saldrán directamente al exterior o se dirigirán previamente hacia un canal vibrante situado perpendicularmente encima de la cribadora que facilita la salida de la cáscara por el lateral de la máquina.